sábado, 14 de abril de 2012
El Riesgo de Vivir y el Fondo Monetario
domingo, 11 de diciembre de 2011
jueves, 7 de julio de 2011
Maltrato a los adultos mayores
El acto se llevó a cabo porque el 15 de junio, Día Internacional de la toma de conciencia sobre el abuso y el maltrato en la vejez, por el mal tiempo no se pudo concretar. Por otra parte, trabajó en su organización el Consejo Consultivo Municipal de Adultos Mayores.
En diálogo con LA VOZ, Valeria Calvo, trabajadora social del área de la tercera edad del municipio, explicó que “el objetivo del encuentro es crear una conciencia social y política de la existencia del maltrato y abuso producido a las personas de edad, junto con la idea de que es algo inaceptable, que presenta múltiples formas y que puede ser prevenido”.
En nuestra ciudad, al igual que en muchas ciudades del país, los casos de geriátricos clausurados por funcionar en malas condiciones; de ancianos engañados, robados y golpeados; las publicidades agresivas hacia el sector; son algunas de las monedas más corrientes que hacen del abuso y la violencia que sufren los adultos mayores una situación que reclama la atención de la sociedad.
Se indicó que desde el Derecho puede dilucidarse que los distintos tipos de abuso y maltrato se producen en función del contexto que vive cada anciano. Así, por ejemplo, puede establecerse una diferenciación entre el abuso y el maltrato en el marco familiar, dentro de las instituciones o bien el que se produce a través de los medios de comunicación o incluso, desde la propia esfera estatal.
“Independientemente del ámbito en el que se realicen, se vincula con la discriminación, la falta de aceptación de la sociedad actual y de la cultura actual por la vejez. Todas estas situaciones tienen una raíz común, que deriva de las dificultades psicológicas, sociológicas y culturales de aceptar la última etapa de la vida, la decadencia física, aún cuando éstas sean normales, es decir, siempre que hablemos de una ancianidad sana”, señaló la entrevistada.
Calvo, añadió que el imaginario acerca de la vejez se torna difícil de aceptar dado que vivimos en una cultura que sostiene un paradigma juvenil de belleza y salud, asociado con el vigor y la productividad, incluso, un paradigma economicista de la vida que lleva a relacionar a la vejez con la inutilidad y el despojo. De esta raíz provendrían los diversos tipos de abuso y maltrato para los cuales “el Derecho aún no tiene herramientas suficientes de protección”.
Respecto a la situación familiar, se indicó que dicho entorno puede nombrarse como uno de los pocos ejemplos en los que se puede proteger a los ancianos, ya que cuenta con la ley de violencia familiar, aunque su especificidad para con el sector no está claramente definida. En esta ley no hay un claro abordaje de los ancianos, como sí los hay para las mujeres y los niños.
Extractado del diario La voz de Tandil.
Desde el Municipio se indicó que las situaciones más frecuentes de violencia dentro de la familia dan lugar a la aplicación de esta ley. Para su puesta en marcha es necesario realizar una denuncia ante cualquier juez de los tribunales provinciales, el cual queda habilitado inmediatamente para tomar estado de la situación, recibir pruebas y ordenar la situación de separación de la persona victimaria del abusador respecto del anciano, en función de la gravedad de la violencia.
Se sostuvo que “en el plano de las instituciones, fundamentalmente en materia de geriátricos, los juzgados son un poco remisos a la aplicación de la ley de violencia familiar, con lo cual la introducción de la mano del poder judicial en este ámbito implica una serie de restricciones para el ejercicio de ciertos derechos que son normales dentro de una empresa que se dedica a los geriátricos”.
Publicación del Diario LA VOZ de Tandil.
domingo, 17 de abril de 2011
Los ancianos, susceptibles al abuso y el maltrato

Un estudio realizado por la Cátedra de la Medicina Geriátrica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Católica Argentina, liderado por el especialista y profesor Alcides Arrabal Amato determinó que el 89% de los ancianos sufre algún tipo de maltrato
Los resultados fueron presentados en una conferencia sobre prevención de abusos a los adultos mayores en el marco del Sexto Congreso Latinoamericano y del Caribe organizado por la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría, en el año de su 60° Aniversario.
La investigación, pensada en un comienzo para 10 ancianos llegó a evaluar a 100 para lograr una muestra más expansiva. Entre sus conclusiones centrales están que los principales “victimarios” en el marco familiar son los hijos y que el 87% de este tipo de abusos no se denuncia.
Según especificó Arrabal Amato, “la situación de los viejos se asemeja a la de los niños maltratados”, ya que “se deben buscar los indicios de violencia, porque la víctima no siempre los manifiesta verbalmente”.
En el trabajo realizado por su equipo, el 89% de estos abusos pudo comprobarse mediante evidencias, mientras que el 11% no, ya que los maltratos se trataban de amenazas o insultos.
Si bien los médicos pueden realizar denuncias ante estas situaciones, sólo un 13% de los casos fueron notificados, según se expresó en la muestra.
Por otra parte, dentro de la familia los principales victimarios son los hijos (70%), mientras que el otro 30% se reparte entre otros miembros. Arrabal Amato indicó que “los concubinos son los menos maltratadores, con una representación de sólo un 2%, por lo que convivir con otro adulto mayor resulta sumamente beneficioso para este grupo”.
Según reveló el sondeo, el principal factor de riesgo para sufrir abusos en la tercera edad es ser mujer, viuda y vivir con la familia. La tendencia ocurre “porque la esperanza de vida es más alta en el género femenino y porque la mujer de por sí es más maltratada que el hombre”, sostuvo a DocSalud.com el Dr. Guillermo Che Kenny, geriatra, forense y presidente de AGENOR (Asociación de Geriatría de Zona Norte), quien también participó de la conferencia..
Incluso, según cifras presentadas en la disertación, las adultas de 60 a 74 años representan el 4% del total de las mujeres agredidas, mientras que las mayores de 74 años, un 2%.
Maltratos: ¿cuáles son y cómo prevenirlos?
Che Kenny, quien también integra el Proyecto Millenium de las Naciones Unidas, indicó que los maltratos más típicos son los de tipo psicológico, relacionados con la discriminación y con “quitarle a los ancianos su lugar en la vida”. Esta clase de faltas pueden causar autoviolencia (hasta llegar al suicidio del adulto mayor) además de depresión, que baja las defensas y vuelve a las víctimas vulnerables ante otras patologías
También están los maltratos físicos, económicos, el abandono de persona, la negligencia y hasta incluso, abusos sexuales y sociales. A su vez, las personas en la tercera edad son susceptibles a sufrir delitos como “estafas y disputas por una herencia”, ambas capaces de dejarlos en la calle.
Si bien el artículo 266 del Código Civil brega por el respeto a los ancianos y dentro del Código Penal se estipulan penas de cárcel frente al abandono de persona (artículo 106) y las internaciones compulsivas (artículo 141), las faltas más preocupantes según Che Kenny son los que él mismo denomina “delitos no tipificados”, que se “producen todos los días y no existe ninguna ley que les imponga un castigo”.
Entre estos delitos,están la irracionalidad, la falta de compasión, el abuso de poder, la maldad y la corrupción, “que ocasionan daño y que son difíciles de prevenir”, afirmó.
Si un anciano sufre maltratos por parte de la familia o de un cuidador, los médicos interactúan con la policía, quienes toman la denuncia y después determinan que la víctima sea revisada por un médico forense. Luego intervienen equipos de criminalística, sociología y psicología.
Sin embargo, según expresa Che Kenny, “lo grave es que la mejor solución que podemos dar desde la ley es trasladar a un anciano de su hogar o institución geriátrica, o sacar a un cuidador de su cargo”. Pero esta solución, según indica el experto “es momentánea, parcial”.
Para explicar su punto de vista, el médico geriatra comparó la situación con la de un ladrón: “si se lo mete preso, evitamos que siga robando, pero no que deje de ser un delincuente; sólo resolveremos el problema cuando el ladrón entienda que no debe robar”.
Por lo que el presidente de AGENOR propone otra solución: inculcar a los chicos de escuelas primarias el amor hacia los ancianos. “Desde la asociación estamos gestionando charlas con los colegios ya que la niñez es la etapa donde las personas se forman”, indicó.
El enfoque, según especificó el médico, debe ser “de abajo hacia arriba”, para que los hombres del futuro respeten a sus padres cuando lleguen a viejos. “Es vital volver a educar a nuestros chicos y enseñarles que la vida no es dinero ni lujo; inculcarles que un padre o una madre vale más que un auto de carreras y que necesitan cuidados y atención”, concluyó.
Se agradece a RadioCataratas.com
viernes, 3 de diciembre de 2010
El otro lado del espejo

Cuando volcamos la mirada hacia el tránsito misterioso de la vejez (Yo soy la morada de mi futura vejez, Buda), no deja de inquietarnos que esta etapa de la vida adquiera una especie de protagonismo invertido: por exclusión.
No deja de parecer extraño, ya que en toda etapa de la vida el sujeto busca asilo, pero el asilo que en los años jóvenes eran los vínculos -armoniosos, confusos o locos- ha devenido en esta hora, en asistencia o abandono, en necesidad básica a satisfacer, una especie de bebé viejo que en todo tiempo y lugar demanda y obtiene las palmadas en la espalda de la ciencia.
Quizás esté ligado a que cada vez más tenemos una mentalidad global, la misma nos hace reconocernos por edades, aficiones, ideologías, olores y pasiones.
Me pregunto si esta falta de "cosmohumanidad" que da por sentado personas con porvenir y personas con porirse no nos sume en esta desconsideración maníaca del otro.
Desconsideración que, por otra parte, se viene gestando de acuerdo a la clase a la que se pertenezca desde las más tiernas infancias, y en otros casos se hace evidente en etapas anteriores a la denominada vejez, cuando en la mediana edad las personas no encuentran ocupación precisa ni lugar ni espacio, una secuencial suspensión en el tiempo.
Suspensión que prepara para una nueva categoría que será determinante en la etapa posterior, la de pre-viejos.
El espejo, "la selva de los espejos" como precisó el poeta, nos va augurando, como un oráculo negado, el destino, el avatar subjetivo, como si las marcas en la primera frontera fueran anunciación de la pérdida de futuros goces.
Avizorar esta sensación, percepción de sentirse borrado, desplazado -no queda plazo- por el peso de una carnalidad en exceso, remite a un trabajo de elaboración que no puede ser únicamente solitario.
La ciencia ha logrado extender la vida, ha rezado a la maravilla para que extendiera sus dones, rogándole por más tiempo, ha producido nuevas semillas y las seguirá produciendo. Esto será materia opinable o no.
La cuestión es cuando el sujeto empieza a vivenciar al tiempo como derrota, como gran desprotector, y a las consabidas angustias existenciales -producidas por las disquisiciones e inquisiciones de un Ser que lo que anhela es seguir siendo- como respuesta encuentra un desfiladero de otras voces del mismo tenor, rumiantes y solitarias.
Asilos de unificaciones reales en la mente de la gente, pero a la larga solitarios, aferramiento al caos engendrador de vida en un mar de incertezas.
Si bien es cierto que todo lo leído fuera de contexto será interpretación extravagante, las generaciones futuras tal vez se pregunten por esta raza de hombres que crearon una forma de perdurar en el tiempo, y se preguntaran extrañados acerca de todo lo creado.
Conceptos, nuevas ciencias, instituciones, declaraciones mundiales de derechos por la ancianidad, derechos del moribundo, reglamentaciones diversas.
Ante tal incremento humanitario puede que expresen que los viejos fueron testigos presenciales de un gran cambio, de algo a todas luces improbable, impensado.
Una verdadera revolución vital junto con la carencia de elaboraciones acerca de esta "post-crisis".
Puede que también estas interpelaciones produzcan nuevas aperturas, que saquen alguna conclusión acerca de la importancia del durar y del vivir, de la cantidad y la calidad de vida, y de la importancia de producir un anclaje genuino de los adultos mayores en el colectivo social.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Abuelos separados de sus nietos por Pro-Justicia
Muchos abuelos tienen que acudir a la justicia para poder ver a sus nietos.
Uno imagina que la ex nuera no se los deja ver, pero muchas veces son los hijos los que lo impiden. Durísimo litigar contra un hijo para poder ver a un nieto y muy injusto que se prive a un menor del vínculo con sus abuelos x problemas de los adultos. Hay excep...ciones, como algún caso que leí hace poco de un abuelo que violaba a la nieta mientras pasaba las vacaciones con él en MDQ.
Es muy numeroso el colectivo de abuelos que se ven impedidos de tener una relación normal con sus nietos tras una separación/divorcio pues el progenitor custodio no sólo impide la normal relación de los hijos con el progenitor no custodio sino que hace extensiva esta aberración a sus exsuegros y a toda la familia política. Esta situación también se da tras el fallecimiento del padre o la madre. Tanto en el caso del divorcio, dado que la casi totalidad de las custodias se dan a las madres, como en el caso de fallecimiento, dado que la esperanza de vida de las mujeres es bastante mayor, en la mayoría de las ocasiones son los abuelos paternos quienes sufren estas canalladas. Poco importa que durante años hayan sido utilizados como niñeras de confianza llegando a caer en lo que se ha denominado abuelos esclavos.
Una enorme proporción de ellos incluso muere sin volver a ver a sus nietos. Muchos de ellos no llegan siquiera a conocerlos.
Si bien el Código Civil protegía, en teoría, la relación abuelos-nietos, en el año 2003 se aprobó la llamada Ley de los abuelos para garantizar aún más la relación abuelos/nietos y en concreto un régimen de visitas de los abuelos con los nietos. Este régimen de visitas de los abuelos es independiente del que tiene asignado el progenitor no custodio, algo que la mayoría de abogados ignoran o asesoran erróneamente a sus clientes dándoles a entender que no pueden solicitarlo ya que tienen que aprovechar el régimen de visitas que tiene su hijo.
Como todas las leyes que acaban con privilegios y prebendas, los distintos grupos que se oponen a los cambios legislativos que acaban con su bicoca, expusieron los más peregrinos argumentos para impedir su aprobación. Afortunadamente el impulso del PP y del entonces ministro de Justicia, Michavila, llevaron a aprobar la Ley.
Desgraciadamente, y como era de esperar, de poco ha servido la normativa toda vez que la práctica judicial deja al progenitor custodio la capacidad fáctica de veto, vía incumplimiento de régimen de visitas, sin tener la correspondiente sanción penal pues son raras las ocasiones en que estas conductas son castigadas a pesar de estar tipificadas en el Código Penal.
Esta ilegal conculcación de derechos de los abuelos contrasta con los casos, más que numerosos en que el juez de turno impone unas responsabilidades a los abuelos sobre sus nietos que ni la Ley ni el sentido común contemplan.
Es bastante frecuente el caso de la pareja que se ha quedado embarazada y que al no tener medios para independizarse es acogida por los padres en su propia casa. Normalmente no suelen esperar mucho y tras el parto, comienza el divorcio y el juez de turno expulsa de su propia casa a los abuelos para, con la excusa de favorecer al menor, otorgar el uso y disfrute de la vivienda al progenitor custodio independientemente de quien sea el propetario de la vivienda.
También es harto frecuente el caso de los abuelos a los que sin darles derecho alguno sobre los nietos (visitas, educación, sanidad, etc.) se les obliga a hacerse cargo del mantenimiento de los nietos.
En ambos casos se elude la aplicación de la ley y del sentido común y no se contempla el dar la custodia al progenitor que sí puede hacerse cargo del menor. O incluso a los propios abuelos.
Y ello a pesar de que en la casi totalidad de los casos los abuelos por parte del progenitor custodio acaben siendo quienes se ocupan de los niños dando incluso lugar a lo que se ha dado en llamar la abuela esclava pues el progenitor custodio, bien por que carece del don de la ubicuidad bien porque es irresponsable y negligente, no atiende a sus propios hijos.
No haría falta comentar que todos estos problemas se solventarían de manera sencilla con la aplicación de la Custodia Compartida por defecto tras las separaciones conyugales.
Agradecemos por la difusión de este artículo a la Dra. Mirta Nuñez, www.mirta-nunez.com.ar

sábado, 23 de octubre de 2010
José Saramago.
Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo...
¡Qué importa eso!.
Tengo la edad que quiero y siento.
...La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.
Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la
convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!.
No quiero pensar en ello.
Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo
que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer
lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos
y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven, no lo lograrás.
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero
con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos,
y las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa
de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues
mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por
el camino derramé al ver mis ilusiones rotas... valen mucho más que eso.
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!.
Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!.
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.
Pensar en mí!!!!!
José Saramago
Premio Nobel Literatura 1998Ver más
¡Qué importa eso!.
Tengo la edad que quiero y siento.
...La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.
Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la
convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!.
No quiero pensar en ello.
Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo
que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer
lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos
y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven, no lo lograrás.
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero
con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos,
y las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa
de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues
mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por
el camino derramé al ver mis ilusiones rotas... valen mucho más que eso.
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!.
Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!.
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.
Pensar en mí!!!!!
José Saramago
Premio Nobel Literatura 1998Ver más
