lunes, 15 de febrero de 2010

Y seréis como dioses

Por Daniel Herrendorf
Asesor del Ministerio de Justicia, Seguridad
Derechos Humanos de la Nación.

Especialistas en demografía convocados por el
International Herald Tribune en New York señalaron
que “para 2050, por primera vez en la historia
humana, habrá más personas mayores de 60 años
que menores de 15”. Los expertos presentan esa
conclusión como la amenaza del siglo XXI: el envejecimiento
del planeta.
El planteo puede ser falaz. El envejecimiento y
la vejez misma no son una amenaza; lo es, en todo
caso, no integrar a individuos que –desde los 65
hasta los 100 años– pueden brindar saber y trayectoria
acumulados a una sociedad que carece de tal
acumulación. Ninguna memoria es infinita; siquiera
las memorias virtuales. Y si lo fueran, no sería posible
la memoria artificial de la experiencia: un disco
rígido no registra fracasos, intentos, melancolías o
disputas.
La cortesía imposible
La demografía trazada en el seminario del
Herald expresa un paulatino envejecimiento del
planeta; y delata un índice de preocupaciones
relativas a la economía social. Dicho rápidamente:
a) no se sabe cómo mantener a ancianos que deberían
tener la cortesía de morirse a los 65 años para salvar
sistemas previsionales colapsados; y b) menos se
sospecha cómo mantenerlos saludables a todos ellos,
con sistemas sanitarios no sólo quebrados sino con
el horrible deber hipocrático de salvar sus vidas a
cada rato. Los cuatro milagros del siglo XX –el agua
potable, los antibióticos, las anestesias y la asepsia–
son ahora un problema que los expertos expresan en
términos económicos y se aterrorizan. Si lo pensaran
en términos de vida inteligente verían un grandioso
porvenir. La vida social no puede sólo cuantificarse:
es preciso medir la calidad de la vida inteligente en
términos de contribución cultural.
No es problemático que la sociedad tenga muchos
ancianos, sino que no les imagine un lugar en
su sistema de valores culturales. Más de 30.000 habitantes
superaron, al terminar el siglo XX, los 100 años
en condiciones saludables. Con el paso del tiempo y el
avance de la ciencia, habrá cada vez más ancianos en
el mundo. Es preciso contar con un programa político
que los incluya en la sociedad global.
Tal vez la juventud sea el único estado de auténtica
carencia. La sobre-valuación que se hace
de ella suele ser tecnológica o bélica: los jóvenes
asumen los cambios bruscos con facilidad y van a la
guerra con más coraje que conciencia. Lo que nadie
dice es que no es preciso que los ancianos manejen
más tecnología de la que conocen para ser útiles. La
vejez es el único tramo de la vida que exhibe conocimiento
adquirido más la certeza de su aplicación
experimental al cabo de unas cuantas décadas. Los
jóvenes no tienen esa arruga en el currículum: faltan
las décadas.
La propuesta infernal
No advirtieron los demógrafos, en su propuesta
de traer más niños al mundo, que trazaron así una
rara paradoja: como que los bebés no se mantengan
eternamente impúberes, a cien años de nacidos
habrá que explicarles que están de más y que no se
nos ocurre qué hacer con ellos. La propuesta es infernal:
se les diría sin sobresalto –como se hizo en
el siglo XX– que la economía esperaba que vivieran
70 años y que carece de sistemas de exterminio
–por costos, no por caridad–; a los 80 transitarán
un derrotero de molestias que nadie disminuirá; el
anciano será un estorbo en todas partes muy rápido.
Verá que el mundo laboral y académico lo excluye; el
sistema previsional reduce sus ingresos; el sanitario,
la calidad de su vida. Si no es millonario perderá los
deseos y la buena fe en poco tiempo. Así vive un
anciano en la actualidad en el mundo próspero: en la
menesterosidad y la carencia económica y social.
Otro reiterado mito usual equipara la ignorancia
con altas tasas de crecimiento. El ejemplo del
día son los africanos sur-saharianos y los talibanes
que se reproducen, según la opinión de los expertos,
por su escasa cultura planetaria y su inconsciencia
genética. Si la ignorancia fuera la causa de las altas
tasas de crecimiento, a la inversa los esquimales y los
escitas deben haberse extinguido por un exceso de
genialidad; y nada explicaría que la superpoblación
india y china se corresponda con culturas macizas,
abundantes en sutilezas y matices y en expansión
impactante. Se advertirá en el idioma: los lingüistas
señalan hoy que mucho costará al inglés y al español
sobreponerse al mandarín cuando comience de verdad
la migración traspacífica.
Creced el alma
Las religiones no son sólo un ingenioso detalle
como ha insinuado un experto demógrafo. El man-
dato judío, cristiano, islámico y buddhista de crecer
y multiplicarse es de la más alta y vieja sabiduría.
Prosperan los pueblos con muchos hijos, vidas largas
e inteligentes, y viejos sanos e ilustres (cf. Arnold
Toynbee, Compendio de Historia Universal). Sus testamentos
mandan procrear (multiplicaos), educar a
los hijos para que sean más sabios que los padres
(creced), cuidar la dignidad de los viejos (honrarás padre
y madre) y ensalzar la vida (no matarás). El más
bello saludo judío es Lejaim (por la vida).
Tampoco matarás al nonato, porque la vida es un
proceso milagroso que la medicina no comprende y
no se puede planificar en abortos y eutanasias. Crecer
no es un mandato para ser más gordo, más atlético
o más rico, sino más sabio. El buen dios quiere que
el alma crezca. Por eso el desvelo trágico de los padres
sensatos es educar a los hijos con solidez. Un
espíritu bien equipado resiste hasta el fin.
El mundo creció así, al amparo de inspiraciones
divinas. Asia y Atenas añadieron filosofía y dialéctica
al pensamiento mítico. Cuando sacaron el
cuerpo del campo de batalla descubrieron el logos.
Europa nos enseñó a ser libres, iguales y fraternos.
Después Lincoln, Gandhi, Saddat y los estudiantes
de Tiananment morirían en busca de los beneficios
de la libertad. El mundo progresó por el sendero de
su capital humano. La clave es qué cantidad de inteligencia
quiere ejercer una sociedad libre. Un pueblo
que –con su fertilidad– expande la educación y el
conocimiento, crece siempre. Para ello debe contar
con la acumulación del saber que sólo produce en
las personas el derrotero del tiempo: esa desgracia se
llama vejez y es una bella bendición.
Tal vez el anatomista que mejor ha explicado
las causas de la prolongación de la vida en el siglo
XX fue el argentino Alfonso Albanese. Hasta que
lo distrajo la muerte a los 99 años, asistió todos los
días a su cátedra en la Facultad de Medicina de la
Universidad de Buenos Aires.

Extractado de la Revista reseñas y debates
del Instituto de Altos Estudios Juan Perón.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Poema Mapuche . Elicura Chihuailaf



A orillas del fogón (en su memoria)
los abuelos mueven los tristes labios
del invierno
y nos recuerdan a nuestros muertos y
desaparecidos
y nos enseñan a entender el lenguaje
de los pájaros
Nos dicen: Todos somos hijos de la misma
Tierra, de la misma agua

Sentado en las rodillas de mi abuela oi
las primeras historias de árboles
y piedras que dialogan entre sí,con los
animales y con la gente
Nada más me decía, hay que aprender
a interpretar sus signos
y a percibir sus sonidos que suelen esconderse
en el viento.

También con mi abuelo compartimos muchas
noches a la intemperie
Largos silencios, largos relatos que nos
hablaban del origen de la gente nuestra
del primer espíritu mapuche arrojado desde
/el Azul
De las almas que colgaban en el infinito
como estrellas
Nos enseñaba los caminos del cielo, sus ríos
/sus señales.

viernes, 22 de enero de 2010

Metamorfosis de la Mediana Edad

Por Federico Eduardo Padilla - Publicado en 05 January 2010
Revista Topía.

Introducción
La mediana edad es una etapa de la vida que viene a marcar la adultez, la finalización de la juventud y conlleva en si una serie de duelos y reestructuraciones psíquicas, así como el adolescente debe pasar por ciertos duelos a nivel corporal, al perder su cuerpo infantil y tener que vérselas con su nuevo cuerpo sexuado, mas grande, con mas bello, un cuerpo que nada tiene que ver con el cuerpo de la infancia, en la edad mediana uno también debe pasar por un duelo del cuerpo, el cuerpo pasa a ser otro que el de la juventud, un cuerpo que muchas veces no es aceptado por su portador.

J. Lacan en su concepción de los registros diferencia claramente tres: el real, el simbólico y el imaginario. El sujeto se encuentra sumergido en esta interrelación de registros. Para dar un panorama mas claro me referiré brevemente a cada registro para comprenderlo mejor, El registro real corresponde al lo que no puede ser nombrado, a lo que se escapa de la palabra, es el registro de las tensiones, el registro simbólico es donde reinan los significantes, es el registro en el cual nos encontramos sustentados por el lenguaje que viene a representar, y el imaginario es lo que corresponde a la imagen del propio yo, el cual se diferencia de los otros, lo que corresponde al estadio del espejo. El cuerpo puede verse desde los tres registros mencionados con anterioridad, mas allá del sinfín de cuerpos existentes como el cuerpo sexual, el cuerpo de la danza, el cuerpo de la medicina, el cuerpo del deporte, el cuerpo de la muerte, etc. Desde los registros el cuerpo puede ser Real, el cuerpo de la tensión, el organismo. El cuerpo simbólico, representado por significantes y el cuerpo imaginario, la imagen que nos devuelve nuestro cuerpo como limite del no-yo.
En la mediana edad de la vida, cada sujeto tiene que vérselas con este nuevo cuerpo real, el cual viene a cargar con una mayor cantidad de tensiones debido a su envejecimiento orgánico, una mayor posibilidad de enfermar, una menor flexibilidad, una imposibilidad de realizar ciertos movimientos propios de la juventud, el cuerpo real empieza a dar sus primeras señales para que el sujeto comience a modificar aquel cuerpo imaginario, el sujeto debe realizar un duelo corporal, el cuerpo de la juventud ya no existe mas, ahora tiene que vérselas con un cuerpo que debe cuidar, un cuerpo mas envejecido. El filosofo francés, Jean-François Lyotard, menciona el porque de ésta distorsión negativa de la imagen de la mediana edad en el postmodernismo, criticó a la sociedad actual, en donde encontramos discursos idealistas e iluministas, pero es Lyotard quien puso nombre a la "condición posmoderna", concepto que levanta polémica pero que ha terminado por englobar una cierta crisis cultural cuyos rasgos pueden ir desde el escepticismo; el reclamo de que se respetan los derechos de las minorías, el aumento de las patologías de la gratificación inmediata, la idealización del cuerpo joven, de la cirugía plástica o la idea de que envejecer es feo y malo.
Con respecto a este cuerpo joven que se pierde, toda perdida de algo querido acarrea un duelo, Freud menciona que éste consta de etapas, es una reacción frente a una pérdida, el sujeto pierde el interés por el mundo exterior sustrayendo la libido de todos los objetos, depositando en el objeto perdido toda la energía libidinal, a pesar de esto el duelo no es patológico debido a que en un cierto tiempo el sujeto debe sustraer libido de aquel objeto para investir nuevos objetos. En cambio en la melancolía existe una identificación con el objeto perdido, y así autoreproches; el cuerpo de la juventud en la mediana edad se pierde, pero aparte de perder el cuerpo se las tiene que ver con un cuerpo que no es deseable, un cuerpo que pesa y es inestable, no rígido y seguro como el que ha perdido, ahora es un cuerpo que porta el sello de finitud. Este cuerpo nuevo necesita una serie de cuidados que el anterior no necesitaba.
El cuerpo de la mediana edad hace ruido en el registro de lo real, aparecen una serie de dolores que repercuten en lo simbólico y abren una puerta a el mundo de la adultez que muchas veces es representada por el "empezar a morir", esta es la traducción simbólica que trae este cuerpo real; el simbólico lo fuimos armando de niños, con significantes de autoridad, significantes de madurez, este lugar simbólico que ocuparon nuestros padres idealizados de la infancia, ahora dicho lugar, se nos cae encima como un balde de agua fría, nos atrapa en el, y el sujeto ahora se encuentra en aquel lugar, lugar de responsabilidad, lugar de autoridad, lugar de madurez y experiencia, en este lugar completo de significantes que nosotros mismos fuimos construyendo, ahora somos nosotros los grandes. Esto mismo ocurre con el niño que va a nacer y va a caer en aquel cuerpo simbólico que espera fuera del vientre, un constructo de significantes, como: "va a ser igualito a mi"..."va a ser hablador como mama" ..etc. Entonces de adultos caemos en este cuerpo de la adultez y tenemos que amoldarnos poco a poco a el, para poder ir identificándonos con el.
Generatividad del cuerpo
Erick Erickson postula la teoría del desarrollo psicosocial, en la cual menciona ocho etapas de la vida, dentro de ellas menciona la etapa de Generatividad frente al estancamiento y menciona que en ella se debe establecer y guiar a la siguiente generación, esto no es mas que un ejemplo de un mandato que posee aquel cuerpo simbólico, inundado por significantes de responsabilidad, definición y sostenimiento de los menores. En dicha etapa los objetivos principales: relación de pareja, propia familia y productividad laboral, tienen que ser llevadas a cabo por el mismo cuerpo pero éste se adaptara a cada situación de una manera diferente, porque no es lo mismo el cuerpo en pareja que el cuerpo en trabajo; este cuerpo de la mediana edad comienza a ser sobrecargado a causa de estos objetivos, asimismo, a pesar de que pretendemos empezar a no sobrecargar nuestro cuerpo; es justamente lo que no podemos hacer, debido a este carácter multifacético de la etapa. Estos objetivos deben cumplirse de a poco ya que al no hacerlo la persona se sentirá empobrecida, calificara su vida de monótona y vacía, solo sentirá que el tiempo pasa y envejece día tras día; esto ocurre debido a que la libido no es depositada en los objetivos, ni en el cumplido de estos, entonces esta libido inviste el cuerpo y solo se estará atento de el cuerpo y como repercute el paso del tiempo, alertas a esta metamorfosis de la mediana edad.
Piel - Yo
Desde el cuerpo se sostiene nuestra psiquis, es el órgano mas amplio que recubre, en el plano de lo real, toda la producción simbólica del sujeto. El psicoanalista francés Didier Anzieu desarrolló la teoría del yo-piel sobre la fundamentación de dos principios,
toda función psíquica se desarrolla apoyándose en una función corporal cuyo funcionamiento transpone al plano mental.
y el otro es Jacksoniano
...a lo largo de su evolución, el desarrollo del sistema nervioso presenta una particularidad que no se encuentra en los otros sistemas orgánicos; a saber, que el órgano más reciente y más cercano de la superficie—el córtex—, tiende a tomar la dirección del sistema cuando integra los otros subsistemas neurológicos. Esto sucede también con el Yo consciente, que dentro del aparato psíquico tiende a ocupar la superficie en contacto con el mundo exterior y a controlar el funcionamiento de este aparato. Igualmente se sabe que la piel (superficie del cuerpo) y el cerebro (superficie del sistema nervioso) derivan de la misma estructura embrionaria, el ectodermo.
Con este segundo principio damos por sentado que se nos hace imposible escapar de lo real ya que la producción de nuestros pensamientos y la esencia de nuestro subjetivismo tiene como base una materia, entonces no podemos decir nada de lo real pero tampoco podemos huir de él, nos posibilita de existencia material.
Cuando uno llega a esta crisis de la edad mediana, este cuerpo, esta piel que desde lo real esta mas débil, mas arrugado, mas vulnerable, mas pesado, menos flexible, mas viejo, debido al propio envejecimiento de la persona, esto repercute en el cuerpo simbólico e imaginario con significantes de cuerpo viejo, cuerpo impotente, cuerpo de la muerte, cuerpo de la enfermedad, cuerpo de las responsabilidades, cuerpo de las preocupaciones, y a esto hay que sumarle la perdida del cuerpo real, simbólico e imaginario de juventud.
Este cuerpo real de mediana edad nos crea una imagen, no es mas que una imagen nuestra, con la cual tratamos de identificarnos, esta identificación con este cuerpo que ya no es el joven sino el adulto modifica al yo, y este comienza a actuar acorde a la imagen devuelta por nosotros mismos. Entonces Anzieu nos dice que el yo funciona como las funciones de la piel, pero también esta piel-cuerpo-no-joven de la mediana edad nos devuelve una imagen no deseada o no esperada y si el sujeto no esta preparado para recibir este nuevo cuerpo, éste va a modificar las funciones del yo. Entonces la piel-cuerpo y su imagen modifica las funciones yoicas empezando por el autoestima.
Una función que equipara Anzieu del yo con la piel es que la capa superficial de la epidermis protege su capa sensible, y el yo actúa también como un freno hacia los estímulos desagradables o a la sobreestimulacion, nos protege. En dicho caso si la imagen de nuestro cuerpo-piel no es compatible con nuestros deseos, este cuerpo piel lo encontramos débil y vulnerable, esta piel-cuerpo se encuentra expuesta a el ambiente externo e interno sin posibilidad de defensa por su "falta de juventud" (piel vulnerable), esto repercute en el yo y se estructura simultánea y semejantemente como un "yo vulnerable", permeable a cualquier estimulo y así a su consecuencia, otra función equiparable es que "la membrana de las células orgánicas protege la individualidad de la célula, distinguiendo los cuerpos extraños... a su vez el Yo-piel asegura una función de individuación del Si-mismo, que le aporta el sentimiento de ser un ser único. La angustia que describe Freud de la "inquietante extrañeza" está unida a una amenaza hacia la individualidad del Sí-mismo por debilitamiento del sentimiento de sus fronteras", claramente la aceptación de nuestro cuerpo de la mediana edad favorece en la diferenciación de nosotros mismos con el respeto a los demás debido a que la aceptación hace a la identificación y así se constituye un yo fuerte que limite su ubicación espacio-temporal posibilitando una interrelación. Un cuerpo catalogado de viejo y débil, sin aceptación de su "propietario" genera un extrañamiento, esto provoca una división, algo ajeno en nosotros mismos, así el yo del sujeto no consigue una unicidad necesaria para nuestro bienestar.
Por último, es necesario que un sujeto que transite esta etapa de la vida, en la cual los límites empiezan a perder su infinidad y el cuerpo empieza a mostrar esa vejez que era detestada en la juventud, ahora vuelve hacia nosotros. Es necesario entonces poder sobrellevar éste camino de alguna forma, en la cual podamos construir un futuro con nuevas metas, cuidados del cuerpo que nos refleje conceptos de salud y bienestar, aceptando así las perdidas para conquistar un nuevo cuerpo diferente pero no por eso inferior. La planificación y el crecimiento profesional, con significantes de "sabiduría" y "experiencia" son los que deben guiar nuestra conducta para mantener el cuerpo y la mente activa. Y poder ir depositando este sobreinterés de nuestra imagen en el crecimiento de nuestros hijos, sus avances, sus logros y nuestra relación de pareja, la cual conlleva una tarea ardua pero gratificante.
Bibliografía:
1. Anzieu, D., yo-piel; ED. Biblioteca Nueva; Madrid. (1974)
2. Freud, S. Volumen XIX - El yo y el ello, y otras obras (1923-1925) (Buenos Aires: Amorrortu)
3. Lacan, J., El seminario Libro 5 (1957-58): Las formaciones del inconsciente, Editorial: Nueva Visión, Bs.As.
4. Erikson, Erik H. Ciclo vital completado, Editorial: Paidos Ediciones, (1997)
5. Lyotard, Jean-François: La condición postmoderna: (1979)

miércoles, 20 de enero de 2010

Pequeños Universos

domingo, 10 de enero de 2010

HelpAge International. Acción global sobre envejecimiento.

Pobreza: el enemigo de la independencia de los adultos mayores.
Las personas mayores están consistentemente entre las más pobres en todas las sociedades, y su seguridad material es por lo tanto una de las más grandes preocupaciones de la vejez.
Muchos experimentan la misma falta de necesidades físicas, de activos y de ingresos que sienten los otros pobres, pero sin los recursos que los adultos jóvenes, con más capacidad y más actividad, tienen para compensar.
El promedio de pobreza entre las personas mayores está vinculado a los niveles de educación, incluyendo los diferentes niveles de alfabetización. En América Latina, por ejemplo, el porcentaje de alfabetizados de más de 60 años varía del 93 por ciento en Argentina a sólo 39 por ciento en Honduras. Para las mujeres, las cifras de estos países son respectivamente del 91 por ciento y 33 por ciento.
La falta de bienes materiales no es el único problema de la pobreza. Otra consecuencia es la incapacidad de participar efectivamente en la vida económica, social y política. Las personas mayores que viven en la pobreza se ven a sí mismas excluidas socialmente y aisladas de los procesos de toma de decisiones. Esto afecta no sólo su ingreso y su riqueza sino que también contribuye a la pobreza de sus casas, a su mala salud y a su inseguridad personal.
Generalmente, se argumenta que las redes informales de la familia y la comunidad enmuchos países en desarrollo reducen la exclusión social de los adultos mayores. Pero esto siempre ha sido contingente a factores tales como el género y los medios materiales del individual, más que la edad. Más aún, el rápido cambio social y económico ha socavado la capacidad de estas redes informales para proporcionar apoyo.
En muchas sociedades las personas mayores tenían roles de liderazgo tales como la resolución de conflictos y la educación cultural, religiosa y de salud. Aunque estos roles aún existen, han sido erosionados por la cambiante estructura de la familia, la migración, y la aparición de una cultura dominante que da un mayor estatus a la alfabetización y a la educación formal y se ha desviado de las formas comunitarias de autogobierno.
Los esfuerzos por comprender la pobreza han dominado mucho del debate sobre el desarrollo durante los últimos años, pero la pobreza que experimenta la mayoría de las personas mayores en los países en desarrollo ha sido generalmente ignorada. En muchas iniciativas de desarrollo tales como programas de alfabetización o programas de crédito, los directores de programas parecen creer que las personas mayores son incapaces de participar y que no tienen un rol productivo, o que simplemente son recipientes pasivos de apoyo.

Qué dicen los adultos mayores

"Antes yo era como un objeto descartado. Ahora después de estar sentada por dos semanas en este taller junto con funcionarios de gobierno y personas respetables, me estoy levantando." Mujer-mayor-Etiopía.
"Ellos sólo hablan a los jóvenes sobre proyectos (de desarrollo) no a las personas mayores." Anciano de Camboya.
"Me preocupo, pienso mucho porque no tengo dinero y mucho me enfermo. No tengo hijos sólo un nieto adoptado, pero el nieto también es pobre. No sé qué pensar cada día pienso así, pienso asá, como un gato con su cabeza dentro de un coco.".

sábado, 9 de enero de 2010

Permiso a la aceptación


¿Porqué los seres humanos experimentamos tantas dificultades ante el proceso de envejecer? ¿Cómo podremos superar esta rebelión, que en alguna medida parece absurda?, tal vez nos convenzamos con explicarnos, aceptar parece ser la mejor manera de lidiar con este conflicto humano, el del paso del tiempo, el de su sucesión, la eterna aventura del viaje, en vez de pensar en que "no queda otro recurso", ya que esta frase remite a una resignación desesperada y dolorosa.
Frente a esta actitud ¿podemos descubrir una motivación positiva, activa y eficaz? Creo que sí, y creo que además está latente en una necesidad muy profunda, existencial y poderosa que experimentamos todos: la necesidad de estar en armonía consigo mismo.
En el corazón humano existe un deseo de verdad que quizás no se devele abiertamente, pero puja por abrirse, como un destino que no puede ser traicionado.
Cada individuo no tiene más que una verdad, pero cada verdad tiene un sabor a victoria.
Puede ocurrir tal vez que el paso del tiempo, lo realizado no haya sido suficiente y esto nos posicione en un lugar de desesperación? O podríamos pensar como Fechner que el hombre está provisto de una serie de anhelos, apetencias, esperanzas, temores, que no corresponden a la duración de su vida.
Siempre estamos ante el río de Heráclito y fluimos igual que él, estamos siendo siempre otros y el mismo.
Seguiremos siempre ansiosos? o mejor elegiremos otras exploraciones aquellas relacionadas con los otros niveles, a los que no accedimos por la premura de la vida, por lo insaciable que ésta conlleva.
Envejecer podría ser el paso a la aceptación, la llegada de la sabiduría, de esa otra mirada que nos estuvo esperando, cuando éramos tan inocentes como para no darnos cuenta que éramos todos los hombres.
Todo gradualmente, como si una remota fuerza nos guiara, nos indicará el camino, el tiempo ahora sí de demora.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Festival A Puro Talento, palabras


Estaba pensando que cuando ingresé al equipo lo primero que me impactó fue su nombre: A Puro Talento. Etimológicamente, si es una moneda imaginaria de la Antigua Grecia, me pregunté cuánto querríamos cambiar entonces de este imaginario social que ronda con respecto a realizar talleres en un neuropsiquiátrico.
Se le agregaba además puro, a sea un entendimiento demasiado inteligente de lo que iba a hacerse, el sinónimo es genio.
También recordé su parónimo: talante. Y en este tiempo he encontrado que hemos tenido talento de buen talante para hacerle frente a las situaciones, para pensarlas, para mantener los interrogantes, los aciertos, los errores, las personalidades, la escucha, las personalidades, la vida que transcurre y se cuela por todos los recovecos con sus fantasmas y sus desesperanzas, con la promesa de paraísos.
Entonces, A Puro Talento surge de una necesidad, de uno o muchos, casi diría infinitos deseos con una pretensión que ya su título delata tal vez generar alguna marca, trocar esa moneda imaginaria con respecto a las personas que padecen y están aquí viviendo.
Digamos, algún tipo de inscripción que no sea sólo huella en la arena, sino una posibilidad más de acercar algún alivio apelando a lo más sano del sujeto.
Apasionar la inteligencia y la insensatez para no tener ningún tipo de indiferencia ni ideológica, ni vocacional ni estética.
Es oportuno señalar que A Puro Talento no forma artistas, quizás porque consideremos que cada ser humano es un artista, una humanidad siempre en potencia que persigue alguna punta de verdad y que allí en ese encuentro crea belleza.
Posiciona su mirada en el sujeto, es central verlo en ese aquí y ahora, en el que realiza un trazo, crea un paso de baile, canta, eleva su voz.
A Puro Talento hace un subparéntesis dentro del gran paréntesis, no piensa en la falta, piensa y siente ese presente ahí todo junto materializado en un ser, en su necesidad de persistencia o sea trabajamos al borde de la magia, el milagro y el ancestro.
Talento el de los pacientes, para sostener, que interpelan en cada transformación, para convertir lo siniestro, para intensificar los cambios.
Ese resistir, ese poder que es ahí antes que el a-priori, a pesar de tanto sufrimiento para el pequeño cuerpo para el pequeño corazón.
Talento conjunto. Brazos, abrazos, mmiradas y manos. Ese nosotros mutuo de seres que se aguardan con señal compartida. Con un horizonte que a veces se detiene, se suspende, pero nos induce a caminar la utopía.